lunes

me sale de la (co)razón

30 de diciembre, a la medianoche

el otro día en un parque más allá del riachuelo vi una chica muy parecida a mi amiga muerta.
la miré unos segundos nada más, estaba en ese sector de la plaza donde se juntan lúmpenes morochos malabaristas, rubios con rastas que intentan hazañas, negros gordos fumados de risa haciendo un poco de música, chicas revoleando trapos de colores y cadenas con fuego.
entre todas esas caras, la diminuta ratoncita que fue mayra.
es igual! me dije para los adentros y algo pellizcó mi corazón.
entonces al otro día una persona me habló de fantasmas. me contó que los japoneses dicen que en realidad los fantasmas no son los muertos, sino imágenes de otras dimensiones que se superponen a ese lugar.
en ese parque tan confuso, tan glitch en la matrix ¿quiénes estaban realmente allí?
para no sufrir más invento una hélice que sale de mi frente y disuelve un tipo de mensaje sentimental = irracional en el fluido-éter.
voy a llorar por todo durante un par de días. aprendí en un libro de ciencia que la superficie de los ojos es la más limpia del cuerpo. estas lágrimas ayudan, cuando estoy sentimental puedo suspender un péndulo sobre un mapa imaginario y perfecto.
todas las vidas, las mismas calles!
hi-ho


No era Cecilia
Yo tuve una amiga que se llamó Cecilia
ese no era su nombre pero eso no importa
con Cecilia nos encontrábamos en un parque sin extensiones
un lugar iluminado por sus lagunas
caminábamos sin tocarnos ni hablar
yo al lado de ella ella al lado mío
Cecilia quería ir a un Club de Jazz en esa
extraña ciudad
hoy Cecilia está muerta
murió hace años
Leí la noticia en un diario con despreocupación
porque nunca supe que Cecilia había muerto
porque Cecilia no se llamaba Cecilia
se llamaba papel de diario chilena muerta
sudaca desaparecida chicana quemada
pero era joven y era hermosa
esperaba mis humeantes poemas
¡cuando yo era el huevón más sólo del mundo!
¡Cecilia era el contacto con la otra voz!
con tu voz
murió Cecilia la que soñaba con la revolución la que
soñaba con ese poema
hace muchos años nos abrazamos en ese parque de
luz y última vez
no sabíamos que era la última vez y por siempre
nos abrazamos no más como dos jóvenes chilenos
en el destierro más absoluto
nunca intercambiamos promesas de ningún tipo
porque ella era la promesa porque yo era la promesa
hoy sus huesitos enterrados quizá dónde
hoy los míos temblando vivos


poema inédito de Mauricio Redolés

2 comentarios:

Anónimo dijo...

quiero que actualices

Anónimo dijo...

Muy bello